Jazz Chisholm Jr. volvió a ser el centro de atención para los Yankees de Nueva York, tanto por su desempeño en el terreno como por una peculiar celebración que se robó las miradas durante la victoria 4-3 sobre los Tigres de Detroit en el Comerica Park.
El segunda base conectó un jonrón de dos carreras en la sexta entrada que le dio la ventaja a los Yankees y cambió el rumbo del encuentro. Más tarde, un doble impulsor de Austin Wells aseguró la diferencia definitiva y permitió a Nueva York cortar una racha de tres derrotas consecutivas.
El cuadrangular de Chisholm recorrió 403 pies y salió de su bate a 107.4 millas por hora. Tras recorrer las bases, el jugador celebró efusivamente junto a sus compañeros y protagonizó un momento que rápidamente llamó la atención de aficionados y medios.
Ya en el dugout, Chisholm tomó un recipiente de paletas Dubble Bubble y lo mostró ante las cámaras de televisión, en aparente referencia al episodio ocurrido un día antes, cuando fue captado jugando a la defensiva mientras sostenía una paleta en la boca. El incidente, bautizado en redes sociales como “Lollipopapalooza”, incluso llevó al manager Aaron Boone a conversar con el jugador antes del partido del martes.
Además de su jonrón, Chisholm también contribuyó a la ofensiva al anotar la primera carrera de los Yankees. Abrió el cuarto inning con un sencillo y posteriormente cruzó el plato gracias a un rodado impulsor de José Caballero.
En el montículo, Carlos Rodón se llevó la victoria tras lanzar 5.1 entradas, en las que permitió tres carreras y ponchó a cinco bateadores. El bullpen, integrado por Fernando Cruz, Brent Headrick y David Bednar, completó el trabajo con 3.2 episodios sin permitir anotaciones.
Con la victoria, los Yankees evitaron una cuarta derrota consecutiva y encontraron en Jazz Chisholm Jr. a su principal figura de la noche, tanto por su poder ofensivo como por una celebración que convirtió un simple frasco de paletas en toda una celebridad.



