Chico, lo de José Altuve ya no es cuento de camino. Este miércoles, en medio de la caída 11-7 ante los Phillies, el camarero venezolano conectó un doble ante los envíos del dominicano Cristopher Sánchez y se despachó el hit número 2.500 de su carrera en Grandes Ligas. Así, tranquilito, como quien no quiere la cosa, mientras el resto del equipo se desangraba en el Daikin Park.
Altuve va por la mitad del camino hacia los 3.000 indiscutibles, esa cifra que en Cooperstown prácticamente te regala la llave de la puerta. Con este batazo se convirtió apenas en el segundo pelotero activo en alcanzar la marca, después de que Freddie Freeman lo hiciera a comienzos de temporada. Entre los 102 jugadores en toda la historia que han llegado a 2.500 hits, solo 31 lo hicieron en menos juegos que el de Puerto Cabello — porque sí, este partido fue apenas el 2.095 de su carrera, la misma cantidad exacta que le tomó a un tal Ted Williams, ese que tiene plaquita en el Salón de la Fama desde hace rato.
Pero la vaina no se queda ahí. Wilmer Reina, siempre pendiente de los números finos, sacó otro dato que pone a Altuve en compañía selecta: es apenas el segundo pelotero, con el 90% de sus juegos disputados en la segunda base, en acumular 2.500 hits, más de 450 dobles (tiene 476), al menos 1.300 carreras anotadas y 250 jonrones o más (van 270). El otro que hizo esa proeza fue Joe Morgan, y ahí también aparece Roberto Alomar en esa cofradía tan exclusiva. Métanle además a Robinson Canó, Craig Biggio y Rogers Hornsby, y ya tienen el cuadro completo de los únicos intermedistas naturales con 2.500 hits y 25 jonrones o más en su cuenta.
Así que no, esto no es casualidad ni racha de temporada; es un currículum que Altuve ha ido construyendo batazo a batazo, entrada tras entrada, temporada tras temporada, sin hacer mucho ruido pero dejando la vaina bien clara. Llegue o no llegue a los 3.000 hits, el caso para la inmortalidad ya está armado y con soporte de sobra.
Lo que sí está claro, pana, es que mientras los Astros siguen tropezando en la tabla, Altuve sigue ahí, cumpliendo su cita con la historia como quien va al mercado a comprar pan. Y eso, en el béisbol, no lo compra nadie.



