Los Borrachos, perdón, los Cerveceros se convirtieron anoche en el primer conjunto de las Grandes Ligas en llegar a 90 victorias, y lo hicieron a lo criollo, remontando el partido cuando ya el funeral estaba servido y hasta con el cura afuera.
Estaban a un out —uno solo, oíste bien— de perder ante los Cachorros de Chicago, que se habían montado con ventaja de dos carreras en la alta del noveno. Y ahí fue cuando Christian Yelich, bateando de emergente como quien llega tarde a la fiesta pero salva la noche, conectó un sencillo pa’ mantener el juego respirando. Detrás llegó Jackson Chourio con un cuadrangular de dos carreras que empató el pleito y mandó la cosa a un décimo episodio cargado de nervios.
Y ahí, el novato venezolano Luis Lara, sin pena ni miedo, se apareció con un sencillo de oro al jardín izquierdo pa’ sellar el triunfo 4-3 en el American Family Field. Una vaina de película, de esas que le sacan canas verdes al más tranquilo.
Con esa victoria número 40 remontando el marcador —número que ya de por sí dice burda de cosas sobre el carácter de este equipo—, los Cerveceros llegaron primeritos a las 90 y quedan a uno o dos días de amarrar boleto a playoffs por octava vez en los últimos nueve años. Ojo, que eso no depende solo de ellos: los resultados de Padres y Diamondbacks de esa misma noche son los que dirán si la fiesta de clasificación puede armarse este miércoles, justo contra los mismos Cachorros.
Ahora, antes de que el bullpen se robara el show con tanto drama, hay que darle su crédito a Jacob Misiorowski, quien salió a la lomita y dejó a los Cachorros comiendo polvo: apenas una carrera y cuatro hits permitidos en 6.1 entradas, nueve ponches en el bolsillo y una recta que llegó a las 104.5 millas por hora. Eso no es lanzar, eso es casi que estar tirando piedras.



