Martín Pérez, el zurdo de Las Matas, anda lanzando en casa como si el montículo fuera suyo y el resto de la liga estuviera ahí de visita nada más por cortesía. El hombre registra una efectividad de 0.28 en sus últimas seis salidas en Truist Park con los Bravos de Atlanta, y eso no es exageración de cronista enamorado: lo dice Elias Sports Bureau, que además aclara que es la marca más baja para un abridor de la franquicia en un tramo de seis aperturas en casa desde que las carreras limpias empezaron a contarse oficialmente, allá por 1912. O sea, más de un siglo de historia y el guaro sigue de primero en la fila.
Este jueves ante los Rays de Tampa Bay volvió a dejar la vaina pelúa para el que quisiera embasarse: siete entradas completas, apenas cuatro imparables, dos boletos y cuatro ponches. Se fue sin decisión, pero eso poco importó porque los Bravos cerraron con pizarra de 3-1 y evitaron la barrida gracias, en buena parte, al trabajo que dejó servido el zurdo sobre la loma. Quinta salida de calidad en la temporada, para el que lleva la cuenta.
Con esa actuación, el maracucho… perdón, el venezolano (la costumbre de por acá) llegó a 98 ponches en la zafra y a 1.251 en su carrera en Grandes Ligas. Números que no se hacen de un día para otro, y que confirman lo que el mánager Walt Weiss ya sabe de sobra: cuando le toca a Pérez en casa, mejor ni se molesten en calentar mucho en el bullpen, que el hombre suele resolver solo.
Así que ojo con esto: si Truist Park sigue siendo tierra santa para este zurdo, los Bravos tienen ahí a uno de esos pitchers que uno quiere ver abrir cada cinco días, sin drama y sin mucho ruido, nada más haciendo lo suyo con esa efectividad que, sinceramente, ya raya en lo indecente.



