¡Ajá! Agarrá pa’l Comerica Park que allá los Tigres le montaron un peo de blanqueada a los Guardianes, y no fue con cualquier fórmula, no: fue sin ponchar a nadie.
Resulta que los Guardianes de Cleveland se las dan de guapos con el bate, de esos equipos que uno no poncha así porque sí. Pero llegó el venezolano Keider Montero y les dijo «quédense tranquilos, que aquí no hay show de abanicazos» — trabajó 6.1 entradas en blanco sin llevarse ni un solo out por la vía del ponche, y eso no se ve desde que Rick Porcello, con esta misma franela de los Tigres, le hizo lo mismo a los Atléticos allá por julio del 2014. Nueve blanqueadas sin ponche en toda la era del Comodín según Baseball-Reference — o sea, una vaina de coleccionista.
Lo más heavy es que Montero apenas sacó dos swings fallidos de 37 turnos. Ahí no hubo pitcheo de museo ni nada del otro mundo: fue puro rodado, nueve outs por el suelo, mientras el trío de jardineros —con el boricua Javier Báez debutando de titular en el izquierdo, cosa nunca antes vista— se puso las pilas por los espacios de Comerica y tapó todo lo que voló para arriba: cinco elevados y un par de líneas atrapadas por el central Max Clark. Trabajo en equipo, mi pana, no milagro individual.
Eso sí, Montero no fue invencible del todo: le metieron tres sencillos —dos de Chase DeLauter— y le sacó boleto el quisqueyano José Ramírez, que ahí sí se puso arrocero un rato. Pero nada, todo estuvo bajo control.
Del lado ofensivo, Detroit no se quedó inquieto. En el tercer inning armaron el numerito: Báez pegó sencillo, le cayó pelotazo a Ben Malgeri, boleto al venezolano Gleyber Torres, y Dillon Dingler remató con rodado productor a la antesala. Ahí ya el marcador decía 1-0 y uno sabía que la cosa iba en serio.
Y por si fuera poco, el también venezolano Eduardo Valencia le rompió la racha al abridor de Cleveland, Parker Messick —que venía retirando a 13 bateadores seguidos como si nada— con un curvazo que se le quedó arriba y que Valencia mandó pa’l jardín izquierdo sin pasaporte ni visa: su quinto cuadrangular de la temporada.
Final: 3-0 Tigres, serie ganada, y de paso Detroit se trepó (aunque sea por ratico) al último puesto del Comodín de la Americana, mientras espera a ver qué hacen los demás contendientes.
Resumen para el que llegó tarde: blanqueada sin ponches, venezolanos brillando por partida doble, un boricua estrenándose de jardinero, y los Guardianes preguntándose qué molleja pasó. Beisbol de Grandes Ligas con sazón venezolano, ¡y sabroso!



