Resulta que el jueves en la noche, los Filis le pasearon por encima de los Mellizos con un contundente 7-1 en la tercera edición del Juego del «Campo de los Sueños» en Dyersville, Iowa. Pero aquí viene lo bueno, vale. Ni siquiera había terminado de bajar la temperatura del bate cuando MLB y Universal Pictures salieron el viernes con el anuncio: los Reales de Kansas City y los Medias Rojas de Boston serán los próximos en pisar ese terreno mágico, el 12 de agosto de 2027, con cobertura nacional exclusiva de NBC Sports. Ahí sí, ya tienen invitación confirmada pa’l maizal.
Y es que este evento, inspirado en la película «Field of Dreams» de 1989 —esa con Kevin Costner que hace llorar hasta al más seco de corazón duro—, se ha vuelto una tradición que ni la pausa de cuatro años (2022-2026, mientras construían el nuevo estadio) logró apagar. Ojo al dato, que aquí hay que ser rigurosos: el choque inaugural fue en 2021 entre Medias Blancas y Yankees, con Chicago ganando gracias a un jonrón de oro de Tim Anderson —de esos que quedan pa’ la posteridad—. Al año siguiente, en 2022, fueron Cachorros y Rojos, con triunfo también para Chicago, 4-2.
Cullen Maxey, presidente de operaciones comerciales de los Reales, no se guardó el entusiasmo: dijo que están «encantados» de mostrar a sus atletas en uno de los eventos más preciados de las Mayores, y remató que como el territorio de Kansas City ya cubre el Medio Oeste —Dyersville incluido—, esto le cae como anillo al dedo a la fanaticada.
Por el lado bostoniano, Sam Kennedy, presidente y CEO de los Medias Rojas, se puso poético: habló de ver a su equipo «saltar al terreno» en un lugar que recuerda por qué la gente se enamora del béisbol. Y fíjense que no le faltó razón al agregar que la gracia del deporte está en evolucionar sin soltar la tradición, los recuerdos y esas experiencias compartidas que le dan sentido al juego. Bonito discurso, pero no deja de ser cierto.
Así que ya lo saben, panas beisboleros: en 2027 el maizal de Iowa vuelve a abrir sus puertas, y esta vez con sabor de Kansas City y Boston. Habrá que ver si el terreno sigue teniendo esa magia de película o si ya se le acabó el encanto de tanto uso.



