Si en Boston andaban buscando a alguien que no se arrugue cuando el partido se pone caliente, ya lo encontraron, y resulta que es venezolano —cómo no. Wilyer Abreu se ha convertido en esa vaina que todo equipo quiere tener y casi nadie consigue: un bateador que cuando la cosa se pone fea, en vez de esconderse, agarra el bate y dice «yo respondo».
Los números no mienten, y en este caso hasta asustan un poco. En situaciones de juego cerrado —o sea, a partir de la séptima entrada con el marcador empatado, con ventaja de una carrera, o con la carrera del empate ya calentando en el círculo de espera— Abreu tiene .333 de promedio, 3 jonrones, 4 dobles, 13 impulsadas, 5 boletos y un OPS de .951 en 54 turnos. Eso no es suerte, eso es un pelotero que se crece cuando el ambiente aprieta.
Y por si fuera poco, el jardinero de los Medias Rojas es sexto en toda las Mayores en carreras impulsadas bajo esas circunstancias, segundo en dobles, y anda metido entre los diez primeros en jonrones. O sea, no es que aparece de vez en cuando: el hombre está ahí, arriba, codeándose con lo mejorcito de la liga en momentos de definición.
Pero espérense, que todavía hay más candela. Con dos outs y corredores en posición de anotar —esa situación que le saca canas verdes a cualquier mánager— Abreu sube el nivel: .308 de promedio, .958 de OPS, 21 impulsadas, 8 extrabases, 8 boletos y .400 de embasado. Ahí sí que el venezolano se pone los pantalones largos.
De paso, la mejor campaña de su carrera
Y no crean que todo esto es aparte de una temporada cualquiera. En el año completo, Abreu trae .255 de promedio, 111 imparables, 20 jonrones, 63 remolcadas y 64 anotadas en 114 juegos. Según Fangraphs, el doble Guante de Oro tiene un WAR de 2.7, el segundo mejor de su carrera hasta ahora. Y está a solo dos cuadrangulares de empatar su marca personal, y a apenas siete impulsadas de igualar su mejor registro. Vamos, que el chamo va directico a superarse a sí mismo.
Boston sigue metido en la pelea por el comodín de la Liga Americana, y si los Medias Rojas terminan colándose a la postemporada, no va a ser casualidad que Wilyer Abreu haya estado ahí, bate en mano, cuando las papas quemaban más. Ese es el tipo de jugador que uno quiere tener del lado de uno, no en contra.



