Como diría Heberto: Pajaritos, esto ya dejó de ser una rachita y se convirtió en LA RACHA, así, con mayúsculas y todo.
Los Medias Rojas completaron la barrida de cuatro juegos contra los Rays —líderes de la División Este de la Liga Americana, para que se den cuenta que no es contra cualquier gato manchado— con una victoria 6-1 este domingo. Con eso llegaron a 13 triunfos consecutivos, empatando la marca de 1948 como la segunda racha más larga en la historia de la franquicia. Chad Tracy, el piloto interino que nadie tenía en la agenda, tiene al equipo hecho un cohete.
Y por si fuera poco, es la racha ganadora más larga para un mánager que no arrancó la temporada al mando desde que Jim Fregosi hizo lo mismo con los Filis del 91. Eso fue hace más de tres décadas, para que midan la vaina.
A finales de junio esto pintaba feo, casi que los Medias Rojas estaban afuera de la pelea de playoffs, con un pie en la puerta de salida. Pero se recompusieron con un 18-2 que va a costar que se olvide. Ahora van por más: el lunes reciben a los Orioles para arrancar serie de tres.
Sonny Gray se sacude el óxido
Sonny Gray quedó fuera del Juego de Estrellas, cosa que a más de uno le supo a sal, y llegó descansado para su primera apertura post-receso, sin lanzar desde el 10 de julio. Los primeros tres innings anduvo saliendo de aprietos como quien se mueve entre el tráfico de Boston en hora pico —tenso, pero sin chocar—. La única carrera que le anotaron fue un jonrón de piernas del cubano Víctor Mesa Jr.
Después se puso serio: en sus últimos tres innings enfrentó apenas 10 bateadores y permitió un solo hit. En total: seis innings, cinco imparables, una carrera, cuatro boletos —el máximo que ha dado en la temporada— y ocho ponches. Fue su novena apertura de calidad consecutiva, empatando la segunda racha más larga de su carrera (allá por 2015) y la primera racha así para un abridor de los Medias Rojas desde Chris Sale en la temporada de campeonato de 2018. Ahí sí, con esos números, se hace respetar cualquiera.
Un rally de tres carreras sin ni un hit
Cuando un equipo está en modo candela, hasta las jugadas raras le salen a favor. En la parte baja del tercer inning los Medias Rojas rompieron el 1-1 con un racimo de tres carreras que —agárrense— no incluyó ni un solo imparable. Así de arrecho estaba el ambiente.
La carrera del desempate llegó por un passed ball. Después Caleb Durbin conectó un rodado de jugada de selección, y el tiro de Junior Caminero al plato se le fue de las manos al receptor Hunter Feduccia. La tercera carrera llegó con otro rodado de jugada de selección, esta vez con jugada de contacto en marcha, y el venezolano Willson Contreras anotó cómodo, casi paseando.
Contreras la manda pa’l otro lado del mapa
Con el bullpen exprimido tras la doble cartelera del viernes y el ajustado triunfo 7-6 del sábado —donde tuvieron que meter a todos los relevistas de confianza—, el jonrón de dos carreras de Willson Contreras en el quinto inning llegó como anillo al dedo para estirar la ventaja a 6-1.
Contreras suele aprovechar el Monstruo Verde con frecuencia en su primera temporada con Boston, pero esta vez castigó la pelota hacia el jardín derecho-central, mandándola por encima del bullpen local y hasta las gradas. Según Statcast, su jonrón número 22 de la temporada voló una distancia proyectada de 414 pies. Ese no fue jonrón, fue un viaje con boleto de ida.



