Los Dodgers llegaron al Great American Ball Park con el boleto a playoffs en sus propias manos, y lo sellaron sin mayor sobresalto: vencieron a los Rojos 4-1 la noche del lunes, con jonrones de Kyle Tucker y Teóscar Hernández que respaldaron siete entradas en blanco de Tarik Skubal.
Con este resultado, Los Ángeles llega a su temporada número 14 consecutiva en playoffs, empatando la marca histórica de los Bravos de Atlanta entre 1991 y 2005. Ya casi ni sorprende.
Tucker, que en toda la campaña ha andado algo apagado a la ofensiva, parece estar encendiendo motores justo cuando toca: tres cuadrangulares en sus últimos cinco juegos, y el de este lunes fue solitario ante el zurdo Nick Lodolo en el segundo inning. Después, con dos outs en el cuarto, se ganó una base por bolas antes de que Teóscar se volara la cerca para ampliar la ventaja.
Y Skubal salió fino desde el primer lanzamiento: nueve ponches, apenas tres hits y una base en siete entradas completas, una de sus mejores salidas desde que llegó a Los Ángeles en la Fecha Límite de Cambios. Con esa faena, ninguna ventaja de los Dodgers corrió peligro.
Ahora la cosa se pone interesante: los Dodgers van detrás de su 13er título de la División Oeste en 14 campañas, y podrían amarrarlo tan pronto como este martes si ganan de nuevo en Cincinnati y los Padres —que venían con racha de siete triunfos— vuelven a caer.
Y no es cualquier meta: buscan ser el primer equipo en 26 años en ganar tres Series Mundiales seguidas, algo que ni los propios Yankees han logrado desde el trienio 1998-2000. Por eso el equipo se movió fuerte tanto en la agencia libre como en la Fecha Límite: Tucker y Skubal llegaron para ayudar a defender la corona, y por ahora la apuesta les está saliendo bien.



