Eduardo Rodríguez volvió a hacer de las suyas y dejó a los Cachorros de Chicago pidiendo clemencia. El zurdo salió este miércoles al Chase Field y les cerró la puerta con siete entradas en blanco, dejando bien claro que eso de «pilar fundamental» no es un cuento que se inventaron los de Arizona pa’quedar bien.
La cosa fue así de sencilla y así de cruel: dos imparables, tres boletos y nueve ponches, pa’un blanqueo 2-0 que dejó a los Cachorros comiendo arepas. El hombre lanzó 104 pitcheos —la novena vez en la temporada que se pasa del centenar, o sea que ya esto no es casualidad, es costumbre— y se llevó su 14ta victoria junto a su 17ma salida de calidad.
Y como si fuera poco, E-ROD tiró strike el 68% de las veces, y quien se atrevió a entrar al plato contra él se topó con strike inicial el 81% del tiempo (21 de 26).
«Todo funcionó a la perfección», soltó Rodríguez, bien tranquilo, como quien no quiere la cosa, en declaraciones recogidas por Michael Reynolds de MLB.com. «Fue uno de esos días en los que simplemente sales al terreno, sigues las instrucciones de tu receptor (James McCann en este juego) y lanzas lo que él te pide. Nunca me había sentido tan bien en el montículo en todo el año». Así de campante, como si dominar a un equipo completo fuera cosa de todos los días —que en su caso, ya casi lo es.
La recta de cuatro costuras siguió siendo su arma de cabecera: la sacó a pasear 47 veces a un promedio de 92.7 mph —0.7 mph por encima de su media anual, o sea que hasta la bola le agarró más rabia— y con ella se llevó seis de sus nueve ponches. El cambio de velocidad no se quedó atrás como su segundo pitcheo más usado (37 veces), generando un 43% de swings fallados (9 de 21).
Y por si querían más muestra de que el hombre tiene el comando bajo control, abrió siete turnos repartiendo por igual entre recta, cambio y cutter, con seis strikes en cada uno.
Con esta faena, E-Rod dejó su efectividad en 2.50, empatando el segundo mejor registro de toda la Liga Nacional junto a Chris Sale. Sus 14 triunfos lo colocan también en el segundo escalón del circuito, empatado con Chase Burns, y a solamente dos del dominicano Cristopher Sánchez. La cosa está que arde en la carrera por el Cy Young, y este hombre no piensa bajarse de esa candela.



