Los Dodgers, esos que ya venían full happy con dos anillos seguiditos en el bolsillo, se metieron anoche la cereza más grande del combo: se trajeron a Tarik Skubal, el zurdo de los Tigers de Detroit que tiene DOS Cy Young consecutivos guindados en la pared, como quien compra pan en la panadería de la esquina. Así mismito, sin sudar.
La vuelta se cerró el sábado en la noche, un día y medio antes de que se cerrara el mercado de cambios, y quedó pactada de esta manera, mi pana: los Dodgers le mandaron a Detroit al jardinero Zyhir Hope (prospecto top 25 de las Grandes Ligas), y a los lanzadores derechos River Ryan y Brady Smith. Nada del roster activo se movió, ¿ah? Solo prospectos. Le entregaron la nevera llena de futuro por el As más candela que hay ahorita en el show, y ni se despeinaron.
Y aquí está lo que a uno le da roña: Skubal, con 29 añitos, es agente libre a fin de temporada. O sea, esto es un alquiler de lujo, un «préstamo» de esos que uno le hace al primo pana sabiendo que después toca negociar en serio si se queda o se va. Pero mientras tanto, el hombre viene durísimo: este año tiene 2.79 de efectividad con 116 ponches en apenas 96.2 entradas lanzadas, y eso que en mayo lo operaron del codo para sacarle cuerpos sueltos. Cinco semanas después ya estaba de vuelta tirando candela como si nada, ¿tú me entiendes la vaina?
Ahora imagínate la rotación que le queda al Dodgers, papá: Yoshinobu Yamamoto (el MVP de la Serie Mundial pasada), Skubal, Blake Snell, Shohei Ohtani y, cuando se recupere, Tyler Glasnow, ¡ay mamita!
La pregunta que queda flotando en el ambiente, con ese calorcito de fin de mercado, es la misma que titula esta nota: ¿y ahora quién para a estos Dodgers? Porque entre plata, prospectos y hambre de repetir corona por tercera vez consecutiva, esta gente no está jugando bolas criollas.



