Cuatro días después de que el receptor de Estados Unidos, Cal Raleigh, le aplicara el famoso “después hablamos” al jardinero de México Randy Arozarena en el Clásico Mundial de Béisbol —dejándolo con la mano en el aire y armando tremendo bochinche— el pana volvió a hacer de las suyas.
Esta vez la víctima fue nada más y nada menos que un compañero de los Seattle Mariners.
Durante el primer inning del juego de cuartos de final del viernes entre Estados Unidos y Canadá en Daikin Park en Houston, el capitán canadiense Josh Naylor se acercó con toda su buena vibra a darle su choque de puños… y Raleigh le aplicó la clásica: “mano, ahorita no, estamos trabajando”.
El resultado: otro saludo guindando en el aire, como ventilador sin luz.
Parece que Raleigh anda en modo concentración nivel final, porque ya dejó claro que en el Clásico no está para risitas ni para estar saludando a medio mundo. Ni siquiera si el tipo es su propio compañero en los Marineros cuando están en MLB.
Sobre el incidente anterior con Arozarena, Raleigh fue clarito:
“Esto no es jueguito de exhibición, compadre. Aquí se viene a competir de verdad. Tengo que estar enfocado en cada pitcheo para ayudar a mi equipo y a mi país”.
En resumen: si ves a Raleigh en el Clásico… mejor guarda la mano, porque ese saludo puede quedar más colgado que cable de barrio.
Cal Raleigh volvió a aplicar el “no me toqueis”: ignora saludo de su propio compañero.
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