Lo que hicieron los Cerveceros de Milwaukee no fue un juego de béisbol, fue un correazo de esos que no se olvidan. Los Bebedores le cayeron a palo limpio a los Marineros de Seattle y terminaron destrozándolos 22 carreras a 0, dejando un blanqueo tan brutal que ya quedó grabado en la Era Moderna del béisbol como uno de los más contundentes de la historia.
Y no es exageración de este servidor, no señor: esa pizarra en el American Family Field es el mayor blanqueo registrado por un equipo jugando de local desde 1900, e iguala la diferencia más grande sin permitir ni una sola anotación en ese mismo período. Ahí tienen dos precedentes para que se den una idea de la magnitud del bochinche:
| Fecha | Enfrentamiento | Resultado |
|---|---|---|
| 31/08/2004 | Cleveland vs. Nueva York (AL) | CLE 22-0 NYY |
| 16/09/1975 | Pittsburgh vs. Chicago (NL) | PIT 22-0 CHC |
Y por si eso fuera poco relajo, la periodista Sarah Langs soltó el dato que terminó de rematar la faena: es el mayor blanqueo en Las Mayores desde 1888, solo superado por dos palizas que están más viejas que el Puente sobre el Lago: la de los Cuáqueros de Philadelphia (24-0 de visita a Indianápolis, allá por 1887) y la de los Gigantes de Nueva York (24-0 en casa contra Búfalo, en 1885). O sea, para encontrar algo peor hay que irse casi 140 años atrás.
Luis Lara se estrenó jonroneando, ¡y contra un paisano!
Pero la vaina no se quedó ahí, porque en medio de esa fiesta ofensiva, el yaracuyano Luis Lara se dio el gusto de bautizarse con su primer cuadrangular en Grandes Ligas. Y no fue cualquier totazo: salió disparado a 98.1 millas por hora y voló 373 pies hacia el jardín izquierdo en el octavo inning, todo esto ante los envíos de su propio compatriota, el infielder Leo Rivas, que entró a apagar el incendio por Seattle y terminó echándole más gasolina. Así es la vida, pana.
Lara cerró la noche de 6-3, con dos anotadas y cuatro remolcadas, una cosecha que también igualó Christian Yelich, quien se fue de 5-2 con jonrón en el quinto capítulo y dos carreras anotadas. David Hamilton tampoco se quedó atrás: también la sacó del parque, además de triplicar en cinco turnos, sumando cuatro impulsadas y dos anotadas.
Y como si el sabor venezolano necesitara más condimento, ahí estaban también Jackson Chourio, de 4-1 con anotada y producida, y William Contreras, de 4-2 con dos remolcadas y dos veces pisando el plato. Prácticamente una selección nacional metida dentro del uniforme cervecero.
En resumen: los Marineros salieron de Milwaukee con el rabo entre las patas, y los Cerveceros se citaron con la historia en letras de oro. Con esa paliza no hace falta ni comentario extra, los números hablan solitos.



